“Si no nos damos tiempo para cuidarnos, después no tendremos tiempo para vivir”

Marcela Loyola, vecina de Casablanca, ambientalista, maestra de manualidades y estudiante de Gestión Pública, comparte su experiencia tras ser diagnosticada con cáncer de mama. Hoy, a sus 53 años, envía un mensaje de esperanza y prevención a todas las mujeres de la comuna.

¿cómo fue que te diagnosticaron cáncer de mama?

—Fue por un examen rutinario. Yo soy muy constante con mis chequeos y todos los años me hago la mamografía y la ecografía mamaria. Gracias a eso me lo detectaron a tiempo, porque el tumor que tengo está debajo de la mama, pegado a la costilla, por lo tanto, no se palpa. Si no me hubiese hecho esos exámenes, probablemente no me habría dado cuenta hasta mucho más adelante.

¿En qué etapa se encontraba el cáncer cuando lo descubrieron?

—Estaba en etapa 2, así que llegué justo a tiempo. Aun así, ha sido un proceso difícil, con quimioterapias que afectaron mi cuerpo y mi energía. Fue un cambio radical de vida. Estaba estudiando Gestión Pública y tuve que pausar mis estudios por completo, porque las quimios me afectaron mucho. Recién ahora estoy retomando mi trabajo de título.

¿Qué fue lo primero que pensó cuando recibió el diagnóstico?

—Fue un golpe tremendo. Uno nunca está preparado para una noticia así. Pero al mismo tiempo sentí gratitud, porque haber sido constante con mis exámenes me salvó la vida. Si no fuera por eso, quizás hoy no estaría contando esta historia.

¿Tenía antecedentes familiares de cáncer?

—Ninguno. Soy la primera en mi familia con este diagnóstico. Así que ahora todas —mi mamá, mis hermanas, mis sobrinas— van a tener que incluir la mamografía en sus chequeos anuales. Esto nos cambió como familia: abrimos los ojos a la importancia de la prevención.

¿Qué mensaje le gustaría dejar a las mujeres casablanquinas?

—Les diría algo muy simple: háganse los exámenes, aunque no tengan síntomas. No esperen sentir algo o tener dolor.

Muchas veces escucho a mujeres decir “no tengo tiempo”, pero creo que, si una no se da tiempo para cuidarse, después no tendrá tiempo para vivir. Hacerse la mamografía o la eco mamaria debería ser parte de nuestra rutina, así como ir a la peluquería o al dentista.

La prevención no es un lujo, es una necesidad. Y si lo hacemos a tiempo, podemos evitar pasar por un proceso tan duro como el cáncer.

¿Qué ha sido lo más difícil del tratamiento?

—Los cambios físicos y emocionales. Tu cuerpo ya no es el mismo. Pierdes energía, te cansas más, cambias por dentro y por fuera. Pero también te haces más fuerte.

Además, no es solo uno quien sufre, sino toda la familia. Mis hijas, mi nieto, mi madre, mis hermanas… todos lo viven contigo.

Aun así, se nota que transmite esperanza.

—Sí, porque estoy agradecida. Me lo detectaron a tiempo y eso me da la oportunidad de seguir adelante. El cáncer me cambió la vida, pero también me enseñó a valorar cada día, cada chequeo y cada gesto de amor propio.

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