Cada año, más de 720 mil personas fallecen por suicidio en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Se trata de la tercera causa de muerte entre jóvenes de 15 a 29 años, y el 73 % de los casos ocurre en países de ingresos bajos y medianos.
A estas cifras se suman los múltiples intentos que dejan huellas profundas en las familias, comunidades y sistemas de salud.
El suicidio es un problema de salud pública global que se puede prevenir mediante estrategias integrales y multisectoriales.
Las causas son múltiples: desde factores psicológicos y biológicos, hasta condicionantes sociales, culturales y ambientales.
El riesgo aumenta en situaciones de crisis, conflictos de pareja, problemas económicos, enfermedades crónicas o dolores persistentes. También afecta con mayor intensidad a grupos vulnerables como refugiados, migrantes, pueblos indígenas, población LGTBI y personas privadas de libertad.
En Chile, distintas instituciones han impulsado herramientas de apoyo, como el plan de seguridad en casos de riesgo suicida, una guía personal construida junto a profesionales de salud mental. Esta permite identificar señales de alerta y definir pasos concretos para mantenerse a salvo durante una crisis.
Desde el Hospital San José de Casablanca, el psicólogo Mauricio Ponce, en el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, subraya la importancia de hablar del tema sin estigmas: “Prevenir el suicidio comienza con escuchar. Cuando una persona expresa desesperanza o pensamientos de muerte, es fundamental acoger y no minimizar lo que siente. Contar con redes de apoyo, un plan de seguridad y acceso a atención profesional puede marcar la diferencia. Todos podemos contribuir a salvar vidas si nos comprometemos a estar atentos y disponibles para los demás”.
El llamado de este establecimiento de salud es a construir comunidades más empáticas y protectoras, donde se fomente la salud mental como un derecho y se reduzcan las barreras para pedir ayuda.
Consejos para prevenir el suicidio
1. Hablar y escuchar sin juzgar
Si una persona comparte pensamientos de desesperanza o de muerte, tómalo en serio. Escuchar con atención, sin interrumpir ni minimizar lo que siente, puede ser el primer paso para que no se sienta sola. Frases como “te entiendo, no estás solo/a, quiero ayudarte” son más útiles que dar sermones o consejos rápidos.
2. Estar atentos a señales de alerta
Algunas señales que pueden indicar riesgo son:
• Expresiones de desesperanza o sentirse una carga.
• Cambios bruscos de conducta, aislamiento o irritabilidad.
• Despedidas inusuales o entrega de pertenencias.
• Abuso de alcohol o drogas como vía de escape.
Detectar estas señales permite actuar a tiempo.
3. Fomentar redes de apoyo
El acompañamiento cercano de familia, amistades, comunidad y profesionales de la salud es clave. Promover un entorno donde hablar de salud mental sea seguro y sin estigma reduce el riesgo de conductas suicidas.
4. Buscar ayuda profesional
Acudir a un psicólogo, psiquiatra o centro de salud es fundamental cuando hay riesgo. Existen líneas telefónicas y programas especializados que entregan orientación inmediata. En Chile, está disponible el Fono Salud Responde 600 360 7777 y la línea 149 de Carabineros para emergencias.
5. Elaborar un plan de seguridad personal
Junto a un profesional se pueden definir:
• Situaciones que activan los pensamientos suicidas.
• Estrategias de afrontamiento (escuchar música, llamar a alguien de confianza, escribir lo que se siente).
• Contactos de apoyo disponibles las 24 horas.
Esto ayuda a tener un mapa claro de acción en momentos de crisis.
6. Promover estilos de vida saludables
Dormir bien, realizar actividad física, evitar el consumo excesivo de alcohol y drogas, y mantener rutinas positivas contribuye al bienestar emocional y reduce factores de riesgo.