Humanizar la salud: el desafío de estar a la altura de nuestra gente

Juan Correa Peña

Director (s) del Hospital San José de Casablanca

Cada vez son más fuertes y claros los llamados desde la ciudadanía para mejorar la atención de salud en nuestro país. No se trata de una queja vacía ni de una demanda exagerada; se trata de una necesidad legítima y urgente. Como profesional del área, y como alguien que ha trabajado codo a codo con equipos de salud comprometidos, puedo dar fe de que los esfuerzos por avanzar son reales, aunque muchas veces invisibles para quienes esperan con ansiedad una atención oportuna, digna y resolutiva.

No es casual que hoy Casablanca cuente con un nuevo hospital. No es un regalo ni una coincidencia. Es la respuesta a una demanda histórica de nuestra comuna, acelerada, sí, por una tragedia: el grave accidente ocurrido en la Ruta 68 en el año 2011, que dejó fallecidos, heridos y una estela de dolor imborrable. Esa catástrofe evidenció con crudeza una verdad que ya se intuía: no estábamos preparados, ni en infraestructura ni en capacidad operativa, para enfrentar emergencias de gran magnitud. Y más allá de los episodios críticos, Casablanca, con su constante crecimiento poblacional y con una ruralidad que exige atención diferenciada, no podía seguir esperando.

Desde la apertura del nuevo Hospital San José, hemos dado pasos significativos. Hoy contamos con equipamiento moderno, espacios dignos, más funcionarios y un estándar arquitectónico que incluso fue destacado por el propio Presidente Gabriel Boric, quien señaló durante la inauguración que este hospital era “el camino” para avanzar en un sistema público de salud más justo y humano. Nuestras dependencias están, efectivamente, a la altura de un establecimiento privado. Pero no nos engañemos: esto es solo el principio.

Sabemos que aún falta mucho para declarar que el tema sanitario en Casablanca está resuelto. Nuestra comunidad requiere, y con razón, la presencia de más resolutividad, tiempos de espera más breves, mejor capacidad de respuesta de la Red SAMU. Pero también sabemos que para convertirnos en un hospital de mediana complejidad se deben cumplir múltiples requisitos técnicos y administrativos. Estamos trabajando, con paciencia, rigurosidad y sin perder de vista dos valores intransables en nuestra gestión; la probidad y el buen trato, ambos principios con un objetivo mayor: humanizar la salud.

En este camino, hemos abierto nuevos servicios, como nuestra Unidad de Diálisis, que ya está operando con éxito y mejorando significativamente la calidad de vida de pacientes que antes debían viajar largas horas para recibir tratamiento. Este tipo de avances no son solo mejoras técnicas. Son actos concretos de justicia territorial, de equidad sanitaria, de humanidad.

Porque de eso se trata, finalmente: de poner a las personas al centro, de escuchar, de comprender, de acompañar. La salud no puede seguir siendo vista como un bien de consumo o una lista de prestaciones. La salud es vínculo, es confianza, es dignidad. Y esa dignidad se construye todos los días, con cada atención, con cada gesto, con cada decisión institucional que mira no solo los números, sino los rostros de quienes esperan del Estado una respuesta seria, sensible y profesional.

Humanizar la salud no es un eslogan. Es una tarea ineludible. Y aquí, en Casablanca, estamos dispuestos a asumirla con la fuerza de nuestra historia, el compromiso de nuestros equipos y la esperanza de una comunidad que sabe que merece más.

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